EL AMOR AL TERRUÑO.
Es natural que el ser humano ame la tierra donde nació, como ama el solar paterno donde se crió.
Pero así, cómo al crecer y formar su propio hogar debe dejar la entrañable morada, también en ocasiones debe dejar el terruño en procura de mejores horizontes y en busca de otras vivencias que le ayuden a comprender mejor el mundo.
Pues bien, tal como amamos nuestro propio hogar, sin dejar de amar y añorar el hogar paterno, así también, sin dejar de amar la tierra natal y de sentir nostalgia al recordarla y brindarle con amor nuestro canto, la nueva tierra que nos acoge con los brazos abiertos, a través de la bondad de su gente, nos invita asimismo a que le retribuyamos, también con amor, su hospitalidad.
Por eso, el ser humano agradecido, debe brindar sus sentimientos y sus expresiones, donde quiera que vaya; pues, en cada lugar que habite, allí también habitará su alma.
Y, ¿cómo expresar mejor esos sentimientos, si no por medio del canto?
G. R. G.
A Barranquilla, mi ciudad natal
El Renacer (Oda a la Libertad)