TRISTE ILUSIÓN
“Es medio amor, amar con esperanza,
y amar sin ella es verdadero amor”
Manuel Flores
I
Hace poco se me acercó un amigo
y me dijo: «Estoy muy triste:
la ilusión de todo cuanto existe
no puede amarme, ¡ni puede estar conmigo!
«Le declaré mi amor con ansia loca
y me dijo que no podría ser,
que nunca sería mío su querer
ni podría saborear las mieles de su boca.»
Pero, ¿cómo y por qué ese desatino?,
le pregunté curioso e intrigado.
«Por tonto», me dijo contrito y abrumado.
«Yo la creía el oasis para este peregrino.
«Pero me equivoqué, pues no me ama
ni me amará jamás es la verdad.
Yo confundí su simpatía y su bondad
con los relámpagos que el amor inflama.
«Y en la primera oportunidad le brindé
amor y puse a sus pies toda mi vida,
abriendo con mi mano cruel herida,
cuando, necio de mí, así exclamé:
II
«Qué difícil es guardar un sentimiento
en lo profundo de nuestro corazón;
y no puedo ya disimular esta pasión
ni puedo acallar más esto que siento.
«Este amor que me ha quitado el sueño,
esta pasión que me atormenta el alma
y me hace soñarte despierto; pues la calma
la he perdido por no ser tu dueño.
«Y como sé que debes proclamarle al mundo
otro amor que habrá de consumirte,
yo deberé callar el mío para no herirte
guardando así, mi amor en lo profundo
de mi pobre corazón atormentado.
Perdona si con mis versos te incomodo
al declararte mi amor de este modo,
pero no puedo permanecer callado.
«Y como tú eres su sola adoración,
mi pobre corazón que late por quererte
se consume en el dolor, al no tenerte
y no poder ofrendarte su pasión.
«Pero tú me pediste que sincero fuera,
perdona por eso mi loco atrevimiento
al no poder acallar mi sentimiento,
pues nadie podrá impedirme que te quiera.
«Este amor que guardaba tan celosamente,
este amor era mi más dulce secreto
para amarte con mi amor discreto,
pero amor como el que más, ardiente.
«Y ahora… deberé permanecer triste y callado
y solo y afligido debe quedar mi corazón,
mientras tú buscas anhelante la ilusión
que el Cielo debe haberte preparado.
«Y así, yo seguiré con mi ilusión loca,
postrado ante tu amor de hinojos,
contemplando tus divinos ojos,
soñando siempre con besar tu boca.»
III
Calló el amigo y se alejó con la cabeza baja
y cuando volví los ojos hacia el cielo,
miré como la luna, en señal de duelo,
se arropó en una nube como en hórrida mortaja…
Valledupar, 27 de abril de 1999