TEDIO
“Cuando vuelvas, arderán los pebeteros.”
Agustín Lara
I
En ocasiones, a solas caminando,
cabizbajo sin pedirle nada al porvenir,
voy por la vida sin saber a dónde ir
y muchas de esas veces voy llorando.
Gimiendo porque a pesar de estar amando,
el amar no satisface mi existir
y un gran vacío siento en mi vivir
y la razón de ser a veces voy pensando:
Será que sí vale la pena ese luchar
porque el mañana sea mejor que hoy.
Será que importa la satisfacción
¿qué me pueda la vida deparar?
La verdad es que cansado estoy
y sólo tengo amarguras en mi corazón.
II
¿Qué pasó para que la pena me invadiera?
¿Por qué ese cansancio irrumpe en mi alma?
Qué sucedió para perder la calma
que antes la vida pletórica me diera.
Nada pasó porque así yo lo pidiera;
si antes del placer poseí la palma
y era cuando tú estabas tan cerca de mi alma
y la vida me daba lo que yo quisiera.
Pero no estás… y no tengo a quien contar
mis penas, mi tristeza y mi amargura
y esa debe ser la razón del hondo hastío
que inunda mi razón y me hace hasta pensar,
que todo es triste porque no tengo la dulzura
que siempre me brindaras, amor mío.
III
Es por eso que ya debes regresar
a poner fin a este amargo sufrimiento
a sacarme de una vez de este tormento
que no deja a mi alma descansar.
Y me hace sufrir y hasta llorar,
porque le falta a mi firmamento
la luz que lo ilumina y que me da sustento
para persistir en mi peregrinar.
He aquí la causa de mi desesperación
y el motivo de tan cruel melancolía
y ese ir y venir, sin ton ni son.
Es que tú me haces tanta falta, vida mía,
que a veces le pregunto al corazón
como hacía para latir, cuando no te conocía…
Bogotá, 9 de abril de 1958