SOLA EN TU SOLEDAD.
“Soledad: dulce ausencia de miradas.”
Milan Kundera
I
En el más recóndito rincón de su alma pura
ella guarda un recuerdo solitario
que, en ocasiones la llena de amargura
y, a veces, parece un recuerdo imaginario.
Ya no recuerda si él le diera toda su dulzura
o si más bien por el contrario,
ella se revistió con la armadura
de la castidad y el rezo del rosario.
Pobre mujer, dejaste que la vida te agobiara
y nunca intentaste brindarle tu cariño
ni dejaste que tu alma en la de él confiara.
Para que así, al desabrocharte tu corpiño,
las mieles de tus senos disfrutara,
como disfruta con sus juguetes todo niño.
II
Por eso, hoy te encuentras triste y sola
y ya no vienen más que añoranzas a tu mente,
pues eres como la roca a la que ni una ola
le da el refresco de su voraz torrente.
Como una estrella que sin cauda o cola
no hace más que girar eternamente,
desde el ocaso hasta la siguiente aurora
sin un lucero que la ame intensamente.
Como él te amara allá en tu adolescencia
y te ofreciera la miel de un casto beso;
pero tú ignoraste incluso su presencia
y le despreciaste todo su amor; por lo que el peso
del arrepentimiento deberá gritarte en tu conciencia:
«¡ni siquiera fuiste capaz de hacer al menos eso!»
Valledupar, 29 de marzo del 2000