ORACIÓN A JESUCRISTO
“Nunca te abandonaré.”
Hebreos 13:5
Aumenta en mí la fe, la esperanza y el amor,
líbrame de la tristeza o del pesar del alma
y que el sufrir no me haga perder la calma,
al confiar siempre en Ti, mi Dios y mi Señor.
Que la pérdida de un ser -aún el más querido-
ni las flaquezas de cualquier hermano
ni aún las adversidades que da el género humano,
me impidan amarte como nos lo has pedido:
“Ama a tu Dios y a todos, como te amas a ti mismo.”
Por eso Señor, que el dolor no paralice mi existencia
al sentir siempre en mi alma Tu presencia
que me impide sumirme en el abismo.
Y no me permita olvidar que esta vida
solamente es un tránsito hacia el cielo,
en donde he de hallar paz y consuelo
a los que generosamente, Jesús, Tu amor convida.
Porque al ser Tú la Verdad, la Vida y el Camino
que seguro diariamente puedo transitar,
sin que, nada ni nadie, pueda en mí debilitar
mi confianza en Ti, ni mi condición de peregrino.
Para que pueda seguirte con entusiasmo y alegría
al no olvidar nunca que Tú eres el sendero
en donde me acoges siempre con amor sincero
y que debo recorrer, paso a paso, cada día.
Y cuando mi mente dude y pierda la confianza
en Ti, que Tu amor y Tu bondad generosamente
me permitan recapacitar y, prontamente
renazcan así la fe, el amor y la esperanza.
Déjame por último que Te suplique yo también
que nunca deje de amarte, mi Señor;
para que al dejar esta vida pueda con ardor
adorarte por la toda la eternidad. Amén.
Valledupar, 13 de junio del año 2000