CUENTOS – POESÍA – PROSA – OBRA PERIODÍSTICA – ENSAYOS

MISERERE MEI, DOMINE

 “Secundum magnam misericordiam tuam.

Según Tu gran misericordia.”

Salmo L del Rey David

I

Quiero Señor decirte una plegaria,                                

un canto que sea de amor y adoración:

la súplica de un alma solitaria

que pide humildemente Tu perdón.

Porque ha sido un alma perdularia

que se aparta del camino de oración,

ya que tiene una carga milenaria

de pecado y de negligencia a Tu pasión.

No permitas Señor que eche en olvido

Tus enseñanzas y Tu ejemplo

ni el inmenso dolor por Ti sufrido;

que se presiente cuando Te contemplo

clavado en esa Cruz y escarnecido

entregando al Padre Tu postrer aliento.

II

Déjame también Señor agradecer

que me hayas creado sólo por amor

y me hayas dejado conocer

lo que significa que seas mi Redentor.

Para poder por siempre merecer              

Tu sacrificio y Tu muerte, mi Señor,

pues Tú eres lo mejor que puedo yo tener,

déjame alabarte, Oh Cristo con ardor.

Misericordia Señor, imploro en mi oración,

he merecido castigo, mas Tú olvidas

mis ofensas y me das Tu corazón.

Misericordia Señor, que Tu pasión

y todas las laceraciones recibidas

me iluminen para pedirte Tu perdón.                            

Valledupar, 8 de marzo del 2000