MADRE
(Basada en la oración de Monseñor Ramón Ángel Jara, Obispo Chileno)
“Flor del aire, luciente, temblorosa,
deja un polvo de oro en cada rosa.”
Julio Flórez
Hay una mujer toda llena de ternura,
una mujer que en el dolor se crece,
una mujer que mitiga la amargura
que cada hijo en ocasión padece.
Es la mujer que alivia ese quebranto
que experimenta su hijo si se siente triste
y ella se acongoja si él derrama el llanto
ya que esa es su razón de cuanto existe.
Es la mujer que siempre halla un consuelo
para aliviar los dolores de su hijo;
es la mujer que representa al Cielo
y todo cuanto Dios en la Creación nos dijo.
Es la más valiente cuando hay dolor,
es la más dulce cuando da su aliento,
es la más frágil si prodiga amor
y es feliz cuando su hijo está contento.
Es la madre: mujer como ninguna, abnegada
hasta la saciedad si de sus hijos se trata;
debiera ser en el universo, la mujer amada
como ninguna por esta humanidad ingrata.
Por eso, no hay que olvidar que sólo hay una
y que hay que venerarla sin medida,
ya que como ella no hay ninguna
y, por si fuera poco, nos ha dado la vida.
Barranquilla, 8 de mayo de 1980