GOTAS DE ACÍBAR.
“Oh, soledad, la mejor amiga del alma.”
Charles Cotton
Caminando la otra tarde, solo y triste,
tratando de hallarle al mundo los pies y la cabeza,
no le encontré razón de ser a cuanto existe
y me invadieron la nostalgia y la tristeza.
¿Por qué ese pensar en la inutilidad de la existencia?
¿Por qué ese coqueteo constante con la muerte?
Es que acaso me agobia de todos la presencia
o tal vez, ¿me encuentre aburrido con mi suerte?
Miré hacia atrás y no hallé nada de valor,
busqué hacia adentro y me encontré vacío;
sólo pude ver mi alma repleta de dolor
y mi existencia desbordándose en hastío.
¿Qué se hicieron los alicientes de la vida?
¿En dónde están las recompensas por ser bueno?
Da lo mismo tener el alma sana o tenerla malherida,
me da igual estar desasosegado que sereno.
Y si el alma se encuentra anegada de dolor
y nada de lo que ocurra a la felicidad convida,
mujer, explícame, ¿para qué me diste amor?
Madre, no entiendo, ¡por qué me diste vida!
Valledupar, 19 de octubre del 2000