EN NUESTRO CUADRAGÉSIMO ANIVERSARIO.
“Que Dios te guarde por hacerme tan feliz.” Armando Manzanero
I
Hoy es un día negado a las tristezas,
un día para el amor y no para la ira,
un día en que quiero yo pulsar la lira
para contarle al mundo tus ternezas.
Para decir con mi canto lo que tú me expresas,
porque como tú me miras nadie a mí me mira
ni nadie podrá inspirar lo que a mi alma inspira:
ya que nadie podrá besarme como tú me besas.
Todos estos años, que han sido de felicidad,
se han pasado en un abrir y en un cerrar de ojos
y no son más que el preludio de nuestra eternidad:
cuando viviré a tus pies siempre de hinojos,
tranquilo porque tendré la total seguridad
de ser el solo dueño de tus labios rojos.
II
Han sido estos años mi cielo te aseguro,
de todos los vividos, para mí los más felices;
porque, como tú algunas veces me lo dices,
nuestro amor ha sido lo más grande y lo más puro.
Ya que cuando nos conocimos, te lo juro,
en el amor no éramos más que unos aprendices
que, cual un par de errantes codornices,
buscábamos entre los dos el alféizar más seguro;
en el cual pudiéramos nuestro nido ya formar
para arrullarnos de amor eternamente.
Fue por eso que en tu pecho hice un altar,
para adorarnos así, irremediablemente,
como solamente se pueden adorar
las almas que se aman tan intensamente.
Valledupar, 8 de enero del año 2000