EL VALOR DE LA ORACIÓN.
“No me tienes que dar porque Te quiera,
porque, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que Te quiero Te quisiera.”
Santa Teresa
I
Como me hace falta rezar una oración
para adorar Tu Sagrada Eucaristía,
la que da paz y reposo al alma mía,
la única capaz de tranquilizar mi corazón.
La que arranca a mi alma honda emoción
y le da sentido a mi vida que a veces es vacía,
porque con Ella todo lo que un alma ansía
lo encuentra al entender Tu mensaje y Tu pasión.
En Ella para siempre Te has quedado
en nuestra vida y en nuestro corazón
y de nosotros depende que estés a nuestro lado;
porque Tu amor es tan grande e infinito,
que también nos ha dejado Tu perdón
y para lograrlo sólo basta un corazón contrito.
II
Un corazón que quiera alejarse del pecado,
que se encuentre arrepentido de ofenderte
y que solamente esté deseando agradecerte
todo lo que Tú en Tu bondad le has dado.
Y no sólo que por Tu generosidad lo hayas creado
y le hayas dado Tu Espíritu que le permite merecerte,
sino que por nuestros pecados a la muerte
a Tu propio Hijo Lo hayas entregado.
Por eso como una vez Santa Teresa Te dijera,
“Aunque no hubiera cielo yo Te amara.”,
te pido que me incites a Tu amor de tal manera
que se aleje de mi alma toda tentación
y pueda alabarte como antes Te alabara,
cuando aprendí de pequeño el valor de la oración.
Bogotá, agosto 13 de 1993