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DETERIORO Y EXTINCION DE LA CAJA DE CREDITO AGRARIO

(Pompeyo favoreciendo a Escipión)

 

VALLEDUPAR, COLOMBIA

 

Octubre de 1999

 

Si no peleas contra la corrupción, ella te absorbe.” Joan Báez

 

Antecedentes

La Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero empezó a extinguirse hace muchos años, cuando sus objetivos (créditos fáciles, oportunos y blandos para el sector), comenzaron a desvirtuarse, al permitir que se beneficiaran con sus servicios personas,  naturales o jurídicas, que hacían parte de la clase alta (rural o urbana) y no pertenecían a ninguno de los sub sectores objeto de la Entidad, y que fueron el origen de su razón social.

Por otro lado, muchos de sus clientes, estatuidos o no, incumplieron sus compromisos con ella; lo que la obligó a aumentar en forma considerable la cartera morosa y, peor aún, a aumentar los castigos a dicha cartera; lo que, a la larga, significó pérdidas para la Caja Agraria, que propiciaron su descapitalización.

Además de todo lo anterior, no pueden perderse de vista los desastres de las malas administraciones, que la condujeron por el camino del despilfarro, la corruptela y otras artimañas que no podían hacer otra cosa que llevarla a la bancarrota. Y si esto fuera poco, las aspiraciones desproporcionadas de su dirigencia sindical, terminaron por rebozar la copa del deterioro, que habría de conducirla a la extinción y el cierre.

 

Consecuencias

Estas son de tipo socioeconómico que se traducen en desempleo y descontento general, que llevan a que los anarquistas inciten a la revuelta y al cese de actividades que terminan por perjudicar, más aún, a los clientes más desprotegidos de la Entidad, como lo son los campesinos minifundistas de Colombia.

Otra de las consecuencias del cierre, es el desconcierto que produce la desinformación, la cual conduce al pánico, que desemboca en el cierre apresurado de cuentas; ya que fueron muchas las personas que ignoraban que el cierre de la Caja era momentáneo, puesto que de él surgiría la nueva entidad financiera, llamada Banco Agrario, cuyos objetivos están más encaminados hacia el sector rural de la Nación; buscando con ello evitar (al menos eso es lo que se espera) que sus recursos se desvíen hacia otros sectores. El tiempo nos dirá hasta donde esto pudo ser cierto.