AUSENCIA ETERNA
“Y, ¡oh padre!, pensé en ti, roble fornido del bosque de mi amor.” Julio Flórez
Hace una eternidad que te moriste
y sin embargo en mi corazón sigues presente,
lo mismo que en mi alma y en mi mente
como aquella aciaga mañana en que partiste.
Desde entonces, padre mío, vivo muy triste
y a veces me siento como ausente,
pero recapacito prontamente
y recuerdo las e0nseñanzas que me diste.
Por eso, en este nuevo e infausto cabo de año,
he vuelto a sentirme acongojado y conmovido
al saber que tu ausencia aún me hace daño.
Porque mi atribulado corazón, aun adolorido,
te echa de menos hoy igual que antaño,
pues siempre, padre, lamentaré que te hayas ido.
Valledupar, 7 de diciembre del año 2007