AHORA QUE NO ESTÁS
“Sin ti es inútil vivir, como inútil será el quererte olvidar.”
Pepe Guízar
Dicen que el bien sólo es reconocido
cuando de nuestro entorno se ha extraviado.
Será por eso que ahora que te has ido,
me siento a la deriva, ¿triste y desolado?
La casa sin tu aliento, es el más monótono solar;
la alcoba se asemeja a un árido desierto
y aquel verde sendero que solíamos andar,
no es más que un yermo mustio y muerto.
Las flores del jardín reclaman tu presencia,
así como mi alma se agosta en la agonía;
termina de una vez con esta larga ausencia
y dame el bálsamo que sane tan cruel melancolía.
Por qué, insensato de mí, acepté que te marcharas,
¿si ya otras veces tu ausencia había llorado?
Por qué, tonto que fui, permití que te alejaras,
¡si sólo he de sufrir, cuando no estás a mi lado!
Y si esto me pasa cuando tu ausencia es pasajera,
a sabiendas de que pronto habrás de regresar,
qué será de mi vida en la ocasión postrera,
¿cuándo por siempre te tengas que marchar?
¡Ah!, seguro he de seguirte a donde tu alma vaya,
pues ante tu partida yo habré de sucumbir;
qué puede ya importarme que el mar bese la playa,
si cuando tú me dejes ¡también yo he de morir!
Pero, con todo y eso, prefiero que así sea
-morirme yo después de cerrarte a ti los ojos-
para que tú no tengas que sufrir, cuando me veas
en una tumba fría, convertido en míseros despojos.
Por eso, aunque tu postrimera ausencia me destroce
el corazón, que tu final partida sea primero
que la mía y mientras te tenga, déjame que goce
de tu amor que para mí ¡es lo más cierto y verdadero!
Valledupar, 5 de junio del año 2002