CUANDO ME VAYA
“Mas hay, también […] un día […] en que levamos anclas para jamás volver.”
Porfirio Barba Jacob
Cuando me vaya, que nadie por mí llore
ni quienes me quisieron se llenen de aflicción;
mejor que cada cual con fe y amor implore
a Dios porque mi alma obtenga Su perdón.
Cuando me vaya, que nada mueva al llanto
ni nadie por mi ausencia sufra cruel tormento;
que todos, uno a uno, expresen con su canto
su perdón por causarles ese sufrimiento.
Cuando me vaya, ya no tendré inquietudes
ni habrán de preocuparme las cosas terrenales,
sólo habré de pedirle al Señor que mis virtudes,
aunque escasas, pesen más que mis iniquidades.
Cuando me vaya y, Él las ponga en la balanza,
ésta se incline a mi favor y así, la suerte
me sea benigna, al cumplirse mi última esperanza
de alcanzar Su perdón en el trance de la muerte.
Cuando me vaya, no sufran en mi postrimer partida
que yo desde el más allá, habré de acompañarlos
y rogaré ante Dios para que cure toda herida
que surja entonces y nada pueda acongojarlos.
Cuando me vaya -y el dejarlos ocasione sufrimiento-
al saber que nuevamente habremos de encontrarnos,
me hará anhelar llegar pronto al firmamento
para buscar un lugar en donde amarnos.
Cuando me vaya, tú mi esposa, mi amada compañera,
yo y ustedes todos, mis hijos y mi hija,
roguemos al Señor para que Él -así lo quiera-
cuando me vaya, ¡que nada los aflija!
Valledupar, 30 de julio del 2002