A MI PADRE
“Porque tú fuiste el mejor padre del mundo.” GRG
I
Aunque hace muchos años que partiste
tu presencia sigue vívida en mi mente
y el ejemplo de tu vida está presente,
al igual que las enseñanzas que me diste.
El sabor de tus consejos aún persiste
y tu donaire sigue tan latente
-aunque de esta vida estés ausente-
tal y como cuando tú viviste.
Tu ausencia todavía la lloro, padre mío;
desde tu muerte me falta el gran amigo
que hasta del alma me quitaba el frío.
Que siempre fue solícito conmigo
y cuya presencia extraño y más ansío,
ahora que ya nunca más tendré tu abrigo.
II
A medida que pasa el tiempo más te añoro
y más echo de menos a quien el ser me diera;
que siempre aconsejabas a quien te lo pidiera
y en las grises tardes por tu ausencia lloro.
Por tenerte otra vez diera yo el oro
y la mitad de mi existencia, si preciso fuera;
y porque otra vez en vida te tuviera
al Cielo con lágrimas imploro.
Mas como eso es imposible, me resigno
ante la voluntad del Dios Sagrado
que así lo dispuso y Le pido sea benigno
y Le ruego por tu descanso, padre amado
y para que cada día me haga más digno
de ser el hijo que tu memoria siempre ha venerado.
Valledupar, 7 de diciembre de 1996