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LAS RAZONES DE LA VIDA

“Llevo en el alma un crepúsculo de ensoñadora placidez.”

Guillermo Valencia

Cuando te angustie una pena

o te haga falta un querer,

busca que así podrás ver

el mundo en un grano de arena.

            Si tu camino es agreste

            o perdiste todo anhelo,

            no te aflijas que el mismo cielo

            está en una flor silvestre.

Si otra vez te decepciona

el veleidoso género humano

recuerda, en la palma de la mano

está Dios que no abandona.

            Si el preciado bien que atesora

            tu alma inmortal es bondad,

            ¡qué bien!, tú sabes que la eternidad

            cabrá en una sola hora.

No olvides que la paz espiritual

es un regalo de Dios;

pero se requieren dos

para que haya paz cordial.

            Y para tu paz mental

            necesitas de ti mismo

            y al vivir sin egoísmo

            alcanzarás tu ideal.

¡Ah!, pero la paz social

es un problema de Estado,

que siempre vive enredado

por lo que es justo o legal.

            Y por ese enredo horrendo

            no hay justicia ni equidad

            y por tanta desigualdad,

            quien es pobre va a un infierno.

Del cual sólo podrá salir

cuando exista la conciencia

social y cese la indiferencia

que le hace aciago el vivir.

            Entonces, comparte el pan con tu hermano

            y perdona a tu enemigo

            y la paz será contigo

            y con todo el género humano.

Son los deseos de este viejo

que está al final del camino

y sabe que el peregrino

anda más si oye consejo.

            Observar los mandamientos

            y acatar de las leyes el mandato,

            nos dará felicidad para rato

            y, así, viviremos contentos.

Maracaibo, 8 de enero del año 2007