EL AMOR.
(Basada en el pergamino número dos de Hafid)
“Saludaré este día con amor en mi corazón.”
Augusto Mandino
Hoy reboza de amor mi corazón
y quiero amar por igual a todo el mundo,
con tal amor y un sentir profundo
que de mi vida sean la única razón.
El amor será la fuerza de mi vida
y, como ya dije, la razón de mi existir;
que me anime desde ahora a vivir
con el vigor que el corazón convida.
Pero también el amor será mi escudo
que me proteja del odio y de la ira,
que alguna acción accidental inspira
y que la razón disimular no pudo.
Amaré a los ricos por su soledad,
porque lo único que tienen es dinero;
en tanto que los pobres tienen el venero
que también hace amarlos: su bondad.
Amaré a los poderosos en razón de su tristeza,
porque viven sólo de la adulación;
mas también amaré a los humildes con el corazón,
porque ellos poseen de Dios honda terneza.
A todo aquel que me encuentre desde ahora,
le diré en silencio que lo amo
y que por su bienestar a Dios clamo
para que su despertar sea clara aurora.
Y cuando haya derribado la muralla
de prevención o de resentimiento,
que en algunas personas yo presiento,
sentiré haber ganado de la vida la batalla.
Y sabré que mi alma ya de amor reboza
por haberme ganado de la gente la ternura
y mi corazón se ha librado así de la amargura
que para él es lo que la espina es para la rosa.
Pero también habré de amarme a mí mismo,
para librarme así de la concupiscencia,
que no permite tener tranquila la conciencia
y sume al alma, del pecado en el abismo.
Además, no tendré tiempo para odiar
porque sólo el amor ocupará mi mente,
para que en el futuro, como en el presente
solamente me quede tiempo para amar.
Ya que el amor, aunque no sea correspondido,
engrandece más a quien lo da que al que lo recibe
porque a veces, la persona amada no percibe
todo el amor que a su alrededor ha florecido.
No olvidemos lo que el mismo Jesús nos enseñara:
“ama a tus enemigos y también a quien te ofende”
y por supuesto a aquel que su amor te ofrende:
para amarnos, como el mismo Cristo nos amara.
Valledupar, 11 de enero de 1995