MIENTRAS LLEGA LA HORA
“Quiero que sepas que sin ti me muero.”
Juan de Jesús Morales
Qué tristeza, qué soledad, qué angustia
cuando, en una de esas tardes grises,
mi boca ya marchita y mustia
no pueda responder lo que me dices.
Porque la capacidad de oír la he ido perdiendo,
pues los años no pasan nunca en vano,
entonces al sentir que estoy muriendo
lo que habrá de venir será un arcano.
Por eso la nostalgia invade de pesar mi alma,
porque sé que no es mucho el tiempo que me resta
y, al saber que he de dejarte, se me va la calma
pues mi mente en blanco queda sin respuesta.
Porque no sé aún si en el otro mundo
pueda hallar algún consuelo y la felicidad
o, por el contrario me abrase un dolor profundo
cuando con ansias busque y vea que tú no estás.
Pero entonces permaneceré esperando,
impaciente con cada aurora tu llegada
y mientras tanto, seguiré aguardando
que con tu presencia renazca mi alborada.
Es que en esta vida, no he hecho sino amarte
y si cada vez te quiero más y más te amo,
no veo porqué en la eternidad no he de extrañarte
si desde siempre por tu amor al cielo clamo.
Y como nunca Él ha dejado de escuchar mi ruego
y así, has correspondido a mi amor con frenesí,
cuando la parca venga a buscarme, yo me niego
a permitir que me puedan separar de ti.
Y como, ufano, intuyo que sin mí te morirías,
le pido a Dios nos dé la misma hora de partir;
pero si no es posible, entonces vida mía,
que yo padezca para que tú no tengas que sufrir.
Porque prefiero ser yo quien lleve ese quebranto
y no tengas tú que cerrar al final mis ojos;
pues, así mi vida haya de ahogarse en llanto,
elijo ese camino, aunque sé que será sólo de abrojos.
Mas, con todo y eso, así deseo e imploro:
sufrir yo por ti y no que lo hagas tú por mí;
porque, solamente al pensarlo sufro y lloro.
Por eso, que de los dos, yo sea el último en morir.
Entonces, mientras aún vivos estemos,
no riñamos ni discutamos por una tontería;
mas bien juntos mi vida, procuremos
amarnos como lo hacemos desde el primer día.
Y así, recordaremos ese feliz momento
cuando te declaré mi amor y nos besamos
y mantengamos todavía vivo ese portento
de amarnos como sólo tú y yo nos adoramos.
Valledupar, 28 de febrero del año 2009